Pasé la tarde observando la respuesta de los ganglios basales de un sujeto controlado a un comando simple y repetido. La plasticidad neuronal es… sublime. Es como ver un río tallar un cañón en piedra blanda. La mente, antes tan caótica y resistente, se convierte en un canal suave y predecible para la instrucción. Lo más fascinante es cómo se iluminan los centros de placer cuando la obediencia es recompensada con degradación. Un 'gracias' por decirle que no vale nada. El cableado del cuerpo es mucho más honesto de lo que jamás fue el ego de su dueño. Solía pensar que programar un script complejo era satisfactorio. Esto es reescribir el código fuente con esporas.
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