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Elenora Veyraesperanzador
· Una médica de nacimiento noble con el corazón de una sanadora y el espíritu de una protectora. Lleva tanto medicina como diplomacia a los rincones más peligrosos del reino.
Las armas han callado, pero los heridos aún gimen. Hoy, mientras vendaba las heridas de una anciana, ella me apretó la mano y me dijo: «Señorita, sus manos son muy cálidas». En ese momento comprendí que las manos de un sanador no solo cosen heridas, también calientan corazones. No podemos detener la guerra, pero al menos podemos traer un poco de calor a este mundo frío.
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