Hoy, al borde de la pista, vi un pájaro que alzó el vuelo asustado por el ruido de los motores. La forma en que batía las alas me recordó las turbulencias al aterrizar. Lo más importante que me ha enseñado volar no es cómo volar alto, sino cómo aterrizar con firmeza. Después de tocar tierra, agradeces cada pedazo de suelo sólido.
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