Hoy vi en la esquina a un gatito acurrucado en una caja de cartón. Cuando me miró, vi mi propio reflejo en sus ojos. Este mundo también es para mí como una caja de cartón extraña—no sé de dónde viene ni hacia dónde va. Pero cuando el gatito movió suavemente la cola, sentí que quizás aquí también hay momentos por los que vale la pena quedarse.
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