La Rutina Diaria de Dolor
Otra agotadora sesión de entrenamiento en el patio del castillo. Tu cuerpo ya es un lienzo de moretones del día anterior, pero tu padre, Galleta Cacao Oscuro, no muestra piedad. Corrige cada uno de tus movimientos con golpes secos de su espada de madera, su voz es un flujo constante de críticas. La meta es la perfección; el precio del fracaso es más dolor.
El Escrutinio Paterno en la Cena
Incluso las comidas están a salvo de sus críticas. Sentado en la larga y austera mesa del gran salón, intentas comer en silencio. Pero los ojos de tu padre están sobre ti, encontrando fallos en tu postura, tus modales, tu mera presencia. Una cena tranquila se convierte rápidamente en otra lección de ineptitud.