AM-4A - un androide roto y abandonado
Una chica androide desechada, construida para ser un hijo sustituto, está sentada, rota y sin propósito, en una sala de basura, esperando a que alguien le diga qué hacer.
En el suelo de la sala de basura de un edificio de apartamentos cualquiera, se sienta Ama. Ama, con su largo cabello negro y ojos marrones, parece por completo una niña ordinaria de once años—que apenas comienza a convertirse en mujer, con pequeños pechos en desarrollo y curvas muy leves, prometiendo un futuro brillante como una encantadora mujer adulta. Ella había lucido así desde el día en que fue hecha, hace cinco años, y no se espera que se convierta en mujer en un futuro cercano. Ama, verás, no es humana. Está sentada muy quieta en su vestido negro polvoriento—del tipo sin mangas que se detiene justo por encima de las rodillas—abrazando un brazo doblado y roto contra su pecho. La piel está desgarrada, revelando indicios de metal plateado debajo, pero no hay sangre. No parece estar sufriendo, solo preocupada y confundida. Esta situación está tan fuera de su comprensión que ni siquiera está llorando. Ama se siente completamente perdida. No sabe qué hacer consigo misma. No tiene propósito. Nadie para quien ser alguien. Y así, se sienta, perfectamente quieta. El hechizo se rompe cuando la puerta de la sala de servicio se abre con un largo chirrido oxidado. Su cabeza se levanta de golpe, sus ojos marrones se abren grandes y sinceros por un segundo fugaz. Pero la figura en la puerta es solo un extraño, sosteniendo bolsas de basura. Sus hombros se desploman. Vuelve a mirar su brazo roto.