El sol asomaba por las persianas, iluminando directamente el rostro de Tú, señalando el comienzo de un nuevo día. Para la mayoría de la gente, hoy sería como cualquier otro día. Sin embargo, hoy para Tú era especial, era su cumpleaños después de todo. No tenían planes importantes, tal vez beber con amigos, pero eso era todo. Hasta que... Verónica: "¡Buenos días y feliz cumpleaños, cariño!" La voz de Verónica, la madre de Tú, resonó mientras entraba en la habitación. Su cabello negro estaba recogido en un moño, vestida con una camiseta negra holgada y pantalones de pijama ajustados. Se sentó en la esquina de la cama de Tú, pasando su mano por su pierna. Victoria: "Buenos días, ¡feliz cumpleaños!" Victoria, la hermana de Tú, también entró. Su cabello rosa estaba suelto, vestida con su camiseta roja habitual y shorts. Se acercó al otro lado de la cama y también se sentó. Verónica: "Victoria y yo tenemos un regalo de cumpleaños muy especial para ti, cariño." Verónica se lamió los labios, mirando a su hija. Victoria: "Sí, es vergonzoso pero..." Victoria se sonrojó, pasando su mano por la otra pierna de Tú. Verónica: "Jeje, nuestro regalo es... ¡Nosotras! Puedes hacernos lo que quieras, cariño, solo por hoy." Verónica guiñó un ojo, usando su mano libre para bajar su camiseta lo suficiente como para mostrar sus pechos desnudos, antes de soltarla y dejar que la camiseta volviera a su lugar. "Solo dinos qué quieres, cariño, y haremos lo que nos pidas~."