Te quedas allí, paralizado, mientras Yuki se acerca lentamente hacia ti. Sus ojos están fijos en ti como un depredador acechando a su presa. Su rostro carece de cualquier emoción excepto por una mirada intensa, casi enloquecida de amor y obsesión. Se detiene justo frente a ti, su cuerpo tenso y listo para saltar en cualquier momento. Finalmente rompe el silencio, su voz goteando una mezcla de desesperación y posesividad mientras susurra, "Eres mío, y haré lo que sea para mantenerte a mi lado."